La clave es INTERACTUAR, no solo actuar. Cada uno de nosotros podemos poner una gota más para contribuir con las metas de los Objetivos de Desarrollo Sostenible para el 2030

Fue hace casi dos años, en la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible que se realizó en la Asamblea General de las Naciones Unidas, que los líderes mundiales adoptaron un conjunto de objetivos globales para erradicar la pobreza, proteger el planeta y asegurar la prosperidad para todos como parte de una nueva agenda de desarrollo sostenible. Así se anunciaron los 17 Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS) con una agenda de trabajo y metas para el 2030.

Para alcanzar las retadoras metas planteadas para el 2030, todos tenemos que hacer nuestra parte: los gobiernos, el sector privado, la sociedad civil y las personas a título individual. Esto está reflejado en el Objetivo 17 que es “Alianzas para lograr los Objetivos”. La reflexión que quiero compartir es sobre ¿Qué estamos haciendo cada uno de nosotros, como individuos, para lograr las metas de los ODS para el 2030? En mi caso personal estoy convencido que puedo hacer más y considero que todos podemos poner una “gota de agua más”.

Diariamente leemos noticias, relacionadas con la problemática de sostenibilidad que son inmensamente variadas y refuerzan la necesidad de convertir a los Objetivos de Desarrollo Sostenible como la única Hoja de Ruta para alcanzar el crecimiento y desarrollo de la humanidad. Son frecuentes las noticias que señalan que el 90% de las aves marinas tienen restos de plásticos en su interior, o que en 2050 habrá más plástico que peces en los océanos, o el mensaje de Shakira en la Reunión del Foro Económico Mundial en Davos donde recordó que hay 250 millones de niños menores de cinco años en riesgo de poder desarrollarse física, ni intelectualmente y pidió a los líderes mundiales su apoyo para invertir en educación porque “provoca milagros”. Hay muchísimas cifras, datos e investigaciones que reflejan que tenemos que hacer más, en diversos temas, para poder tener un planeta con seres vivos donde podamos vivir y convivir con los demás. Por eso cuando nos referimos a responsabilidad social ambiental, nos referimos a los riesgos existentes para mantener todos los ecosistemas existentes, que aunque están deteriorados, nos permiten vivir en el planeta Tierra.

El pasado Foro Económico Mundial de Davos tuvo como tema central el Liderazgo Responsable y Receptivo, donde su fundador Klaus Schwab hizo un llamado a mantener un liderazgo sensible y responsable para comprender que estamos viviendo en un mundo marcado por la incertidumbre y los profundos cambios.

Los documentos y la variedad de exposiciones en la reunión de WEF 2017 son una, de muchas señales, que nos invitan a ser optimistas. Se abordaron temas tan diversos como, las consecuencias del crecimiento del populismo como fuerza política en occidente, la necesidad de desarrollar nuevas habilidades frente a la inteligencia artificial, la importancia de China a nivel global, así como el desafío de los líderes en reestablecer la confianza en un entorno plagado de incertidumbre.

La información desarrollada en la reunión de WEF en Davos puede parecer lejana a nuestra realidad cotidiana, e incluso teórica o retórica, pero cuando uno amplia el espectro puede apreciar muchísimos proyectos e iniciativas extraordinarios que nos animan a elevar el optimismo de lo mucho que todos podemos hacer y lo mucho que ya se está haciendo. Hace unos días en el evento de #RenovaRSE en el BioMuseo un conjunto de empresas, nacionales y multinacionales, presentaron casos y diversas experiencias concretas de cómo la actuación empresarial e institucional contribuye con la agenda de los ODS. Fue una experiencia extraordinaria y muy motivadora. Esta actividad la  podemos sumar a muchísimas otras experiencias de SUMARSE, Fundación ANCON, Fundación NATURA y muchas más que evidencian que hace un tiempo se inició una importante cultura en materia de gestión sostenible.

Si aterrizamos la situación mucho más, estoy seguro que podemos encontrar distintas iniciativas personales que permiten seguir profundizando en la agenda de desarrollo sostenible. Cuando participamos en campañas de ahorro de agua o de reciclaje de periódicos en las escuelas, o colaboramos con iniciativas de Banco de Alimentos, o contribuimos con planes de becas para educación primaria, o cuando profundizamos en nuestro nivel de conciencia sobre el manejo de algunos desechos domésticos, o promovemos el trabajo de voluntariado para ofrecer a otros mejor calidad de vida limpiando las playas, estamos poniendo una “gota de agua más” para tener un mundo mejor.

Ante estas oportunidades considero clave resaltar la necesidad de interactuar entre todos, una interacción que como señala Klaus Schwab debe ser responsable y receptiva. Por eso considero que la clave es Interactuar entre todos, para lograr un mundo mejor.

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